.
c) La tradición joánica.- Es la del cristianismo asociado a las enseñanzas y doctrina expuesta en los escritos atribuidos al apóstol Juan (“al discípulo a quién Jesús amaba”); aunque en realidad, estos escritos, no son claros en cuanto a su origen, ni en cuanto a sus autores.
La tradición atribuye la autoría del evangelio, al apóstol Juan; pero hay que decir, que este evangelio, objetivamente, presenta numerosas controversias respecto de su estructura, la cual es significativamente deslavazada, con diferentes estilos gramaticales, incoherencias entre relatos y cierta tendencia gnóstica (hacia los mistérico), mezclada con la filosofía griega neoplatónica. Por consiguiente, lo verosímil, es que estos escritos joánicos, fueron escritos en el tiempo y por diferentes autores, pertenecientes a una comunidad, que muy probablemente, surgió desde los primeros discípulos del apóstol Juan en Éfeso.
Quiero creer, y hasta diría estar convencido, de que el apóstol Juan y ante el panorama que tenía por delante, viendo como numerosos judeo-cristianos retornaban al judaísmo, otros se constituían en una especie de secta, dando mayor preponderancia a Juan el Bautista que a Jesús de Nazaret, los cripto-cristianos en la simulación, y los culturalmente griegos absorbiendo y asumiendo la filosofía griega de Platón de la preexistencia del alma, e inclinados hacia una tendencia gnóstica, hacia lo místico, hacia lo mistérico, tuvo el apóstol, que poner orden, exponiendo una serie de enseñanzas escritas, que posteriormente la comunidad que se creó en torno a él, no supo trasmitir en el sentido y espíritu en que Juan las expresó.
Estoy convencido, que el apóstol Juan utilizó el término “Logos”, por ser muy significativo tanto para griegos como para judíos. El término “Logos”, resumía la razón detrás de la Creación, el grandioso poder y sabiduría infinita capaz de crear todo lo existente.
El apóstol Juan y desde el pensamiento hebreo/judío, personificó la Palabra (el Logos) en Jesús; es decir, que el poder de Dios y la sabiduría de Dios (consustanciales en su naturaleza), hablaba como si fuera una persona (en 1ª persona), por medio de Jesús, donde puso su morada.
El apóstol Juan, enseñó, que el Señor Jesús no dijo e hizo nada por su propia cuenta, sino que el Padre (poder y sabiduría – la Palabra) que moraba en él, hizo las obras. De tal modo, que cuando leemos “Yo soy la luz”, “Yo soy el pan de vida”, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”, etc., nadie debiera entender, que se está refiriendo a cualidades inherentes en la persona de Jesús, sino que se está refiriendo a la Palabra que mora en él.
Repito: La comunidad que se creó en torno a él, y muchos años después, no supo o no quiso trasmitir estas enseñanzas, en el sentido y espíritu en que Juan las expresó; dando lugar, al rechazo de Jesús el Mesías judío, para tras negar la personificación de la Palabra en él, e inspirados en las doctrinas filosóficas de Filón, Orígenes, Justino, Tertuliano, etc., crear a Jesús el Cristo greco-romano, engendrado biológicamente desde la tradición mitológica, la 2ª persona divina coeterna y distinta al Padre, el preexistente Hijo Eterno, y Dios el Hijo.
¡El Evangelio de Juan traducido e interpretado tendenciosamente, dio lugar, a que se introdujera encubiertamente, la herejía destructora, de esta
Cristiandad Greco-Romana – La Trinidad!
La tradición atribuye la autoría del evangelio, al apóstol Juan; pero hay que decir, que este evangelio, objetivamente, presenta numerosas controversias respecto de su estructura, la cual es significativamente deslavazada, con diferentes estilos gramaticales, incoherencias entre relatos y cierta tendencia gnóstica (hacia los mistérico), mezclada con la filosofía griega neoplatónica. Por consiguiente, lo verosímil, es que estos escritos joánicos, fueron escritos en el tiempo y por diferentes autores, pertenecientes a una comunidad, que muy probablemente, surgió desde los primeros discípulos del apóstol Juan en Éfeso.
Quiero creer, y hasta diría estar convencido, de que el apóstol Juan y ante el panorama que tenía por delante, viendo como numerosos judeo-cristianos retornaban al judaísmo, otros se constituían en una especie de secta, dando mayor preponderancia a Juan el Bautista que a Jesús de Nazaret, los cripto-cristianos en la simulación, y los culturalmente griegos absorbiendo y asumiendo la filosofía griega de Platón de la preexistencia del alma, e inclinados hacia una tendencia gnóstica, hacia lo místico, hacia lo mistérico, tuvo el apóstol, que poner orden, exponiendo una serie de enseñanzas escritas, que posteriormente la comunidad que se creó en torno a él, no supo trasmitir en el sentido y espíritu en que Juan las expresó.
Estoy convencido, que el apóstol Juan utilizó el término “Logos”, por ser muy significativo tanto para griegos como para judíos. El término “Logos”, resumía la razón detrás de la Creación, el grandioso poder y sabiduría infinita capaz de crear todo lo existente.
El apóstol Juan y desde el pensamiento hebreo/judío, personificó la Palabra (el Logos) en Jesús; es decir, que el poder de Dios y la sabiduría de Dios (consustanciales en su naturaleza), hablaba como si fuera una persona (en 1ª persona), por medio de Jesús, donde puso su morada.
El apóstol Juan, enseñó, que el Señor Jesús no dijo e hizo nada por su propia cuenta, sino que el Padre (poder y sabiduría – la Palabra) que moraba en él, hizo las obras. De tal modo, que cuando leemos “Yo soy la luz”, “Yo soy el pan de vida”, “Yo soy el camino, y la verdad, y la vida”, etc., nadie debiera entender, que se está refiriendo a cualidades inherentes en la persona de Jesús, sino que se está refiriendo a la Palabra que mora en él.
Repito: La comunidad que se creó en torno a él, y muchos años después, no supo o no quiso trasmitir estas enseñanzas, en el sentido y espíritu en que Juan las expresó; dando lugar, al rechazo de Jesús el Mesías judío, para tras negar la personificación de la Palabra en él, e inspirados en las doctrinas filosóficas de Filón, Orígenes, Justino, Tertuliano, etc., crear a Jesús el Cristo greco-romano, engendrado biológicamente desde la tradición mitológica, la 2ª persona divina coeterna y distinta al Padre, el preexistente Hijo Eterno, y Dios el Hijo.
¡El Evangelio de Juan traducido e interpretado tendenciosamente, dio lugar, a que se introdujera encubiertamente, la herejía destructora, de esta
Cristiandad Greco-Romana – La Trinidad!
No hay comentarios:
Publicar un comentario